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Las peores 7 cosas de viajar con niños pequeños

Consejos de nuestros expertos.
Las peores 7 cosas de viajar con niños pequeños

Los recuerdos serán dulces... aunque el momento haya sido amargo.

No hay forma de evitarlo: a veces hay que viajar con los niños. Claro, no todos los niños son malos cuando viajan, o en todo momento, pero cuando un niño se porta mal, aunque sea una sola vez, la experiencia de viajar se vuelve todavía más “maravillosa” (tono sarcástico). Aquí están 7 de las peores cosas que te pueden pasar cuando viajas con tus hijos:

1. Ser quisquilloso para la comida. Una de las mejores experiencias de visitar lugares nuevos es la comida exótica que puedes probar. Así que, si te molesta cuando tu hijo no se come las cenas que preparas en casa, es de esperarse que haga lo mismo cuando estén en un lugar exótico, como en un parque de diversiones, o la en casa de la abuela.

2. Las paradas para ir al baño. Los baños públicos son unas de las peores partes de la experiencia de ser padres. Y no hay peor momento que cuando se está viajando. A menos que estés viajando Y entrenando a tus niños para ir al baño. Si a todo eso le sumas un viaje largo en auto, tienes el trío perfecto de desgracias parentales.

3. Embarres de comida. Solo los padres principiantes cometen el error de viajar sin comida en el carro, especialmente cuando el camino es largo, pero, cuando estás preparado, siempre hay derrames y accidentes que luego hay que limpiar. Por ejemplo, las bolsitas individuales de yogurt son excelentes para viajar porque no requieren de bol y cucharita. Pero, como los niños pequeños no son los más diestros que digamos, el yogurt termina regado en sus pantalones — y en los tuyos. La solución es mantener el yogurt en la boca, pero trata de decirle eso a un niño de 2 años exhausto cuando, para colmo, su iPad se quedó sin batería.

4. Quejas y lloriqueos. La crianza de los hijos es una de esas cosas que solo se aprecian después de que los hijos tienen hijos propios. Es ahí cuando los nuevos padres se disculparán por todas las quejas y los malos momentos que les hicieron pasar a sus propios padres en los viajes. (Si todavía no lo han hecho, seguro que se van a disculpar en algún momento… esperemos.)

5. Mantener los juguetes bajo supervisión. Al principio era gracioso cuando tu pequeño tiraba al suelo su carrito de juguete, en medio de un ataque de emoción. Después se convirtió en una lección para aprender a que no se deben lanzar las cosas al piso. Pero ahora se volvió un problema, porque ese hombre que viene caminando hacia ti con cara de enojado, tiene el camión de juguete de tu hijo en una mano y un gran golpe en la frente.

6. Pisos de limpieza dudosa. La regla de los 5 segundos no funciona en todas partes. Los aviones y los baños son buenos ejemplos de cuándo esta regla no debe aplicarse. Y ni hablemos de los baños dentro de los aviones. Lo mejor es llevar siempre contigo unas de estas , por si acaso.

7. Vómito. Ni hablemos de marearse en el carro. Lo único que queda es amarrarse el cinturón, sonreír y soportarlo.

Viajar con los hijos puede ser un trabajo extra, pero les mostrará el mundo y los unirá como familia. Los recuerdos que crearás serán dulces… aunque en el momento haya sido un trago amargo.

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